
martes, 24 de agosto de 2010
CRISIS Y DESOCUPACIÓN.

viernes, 30 de julio de 2010
Otra mirada sobre el Sistema Solar
El Museo Petaluma, de la ciudad homónima de California, Estados Unidos, alberga desde este mes y hasta abril de 2011 la muestra “Visiones de paisajes planetarios”, de Michael Benson, organizada por el Smithsonian Institut.
Periodista, cineasta y artista, a Benson le llevó varios años digitalizar y mejorar las imágenes tomadas durante las últimas cuatro décadas por numerosas sondas, robots y satélites lanzados al espacio por la NASA, incluido el telescopio espacial Hubble. Gracias a su revisión, estas extraordinarias 35 fotos dan la impresión de haber sido tomadas por el mismo Benson flotando sobre la superficie de cada planeta. Benson utilizó una técnica de collage para ir “pegando” imágenes simples en un armazón, a manera de mosaico, para obtener fotografías de increíble realismo. Sorprenden las extrañas lunas de Júpiter, tanto como los diferentes paisajes de Marte y de Venus. Otras imágenes semejan aterrizajes virtuales en la superficie de Mercurio y del Sol.
La navegación por el Sistema Solar acerca visiones etéreas de Neptuno y de Urano, y permite planear entre los anillos de Saturno.
La exposición muestra, por ejemplo los polos de las lunas de Júpiter y de Saturno; y la actividad volcánica de Io, una de las lunas de Júpiter.
Fuente: Clarín del 30/07/2010
miércoles, 30 de junio de 2010
LA CAPA DE OZONO YA NO SE DETERIORA
A 25 años del primer acuerdo para proteger la capa de ozono sobre la Antártida, su deterioro se ha frenado. Sin embargo, su recuperación recién comenzaría la próxima década.El ozono es un gas que forma parte de la atmósfera de manera natural. Cerca del 10% se halla en la tropósfera (la capa más cercana la superficie terrestre), y el resto en la estratósfera. Esta mayor concentración es fundamental, pues su función es absorber parte de la radiación ultravioleta (RUV) del Sol, que es dañina para la vida.
Pero entre 1970 y 1971, Paul Crutzen encontró las primeras evidencias del ciclo de destrucción del ozono antártico . En 1972, la Organización Meteorológica Mundial lanzó el alerta; ese mismo año nació el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Y en 1973, Mario Molina y Frank Sherwood Rowland plantearon que los clorofluorocarbonos (CFC), presentes sobre todo en los aerosoles, transfieren cloro en la estratósfera y dañan la capa de ozono, al punto de formar un agujero durante el invierno y parte de la primavera.
En 1985, veinte países firmaron en Viena el Convenio para la Protección de la Capa de Ozono. Dos años después se suscribió el Protocolo de Montreal, que establece un cronograma de reducción de los CFC, hasta su eliminación total.
Hoy, los CFC se estabilizaron en la estratósfera, aunque “hasta el año pasado, la cantidad de cloro aún era suficiente para saturar los procesos químicos de destrucción en la capa de ozono”, aclara el doctor Pablo Canziani, gerente nacional de Investigaciones sobre la Capa de Ozono para la Convención de Viena. “Los CFC ‘viven’ más de cien años”, recuerda Eduardo Piacentini, del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el que monitorea el ozono estratosférico (ver “Cómo se...”).
“No podemos decir que la capa de ozono haya empezado a recuperarse; sí que no ha empeorado –afirma Canziani–.
Recién veremos una recuperación entre 2010 y 2020 y, si funciona bien, ésta concluiría entre 2050 y 2060; pero eso todavía es motivo de discusión”.
Si bien los procesos climáticos son muy lentos, los especialistas coinciden en que se reaccionó a tiempo . “El Protocolo de Montreal es un ejemplo de tratado exitoso”, sostiene Carlos Ballaré, investigador del Conicet en el Laboratorio de Biología Ambiental del IFEVA (Facultad de Agronomía, UBA).
Según el informe que acaba de terminar su equipo, “es probable que en algunas latitudes altas, el contenido del ozono estratosférico haya inhibido el crecimiento de las plantas entre un 5 y un 6% –señala Ballaré–. En Tierra del Fuego, una de las regiones más afectadas, en algunas especies de flora nativa, esa inhibición no pasa del 10% en primavera y con RUV particularmente alta”. Sin la eliminación de los CFC, sería mucho peor.
Se temía que la mayor radiación UV hiciera estragos en el fitoplancton, que es la base de la cadena trófica. “Se ha visto el impacto en experimentos. Pero el fitoplancton tiene mecanismos para tratar de contrarrestarlo –indica Walter Helbling, investigador principal del Conicet y director de la Estación de Fotobiología de Playa Unión (Chubut)–. La respuesta a la radiación UV depende mucho de las especies, y de la condición de cada especie. En la naturaleza es muy difícil achacarle todo a una sola variable”.
Lo mismo advierte Ernesto de Titto, director nacional de Determinantes de la Salud.
El Ministerio de Salud ha acompañado a la Sociedad Argentina de Dermatología en la evolución de la mortalidad por cáncer de piel: hasta los ’80 eran unas 200 muertes por año; en 1988 comenzaron a subir; y desde 1992 se estacionaron en un promedio de 350 por año.
“Aún es poca la evidencia –uno no habla de causalidad , sino de asociación –, pero la capa de ozono es la única variable que tuvo un cambio significativo”, comenta De Titto.
Sin embargo, los científicos no están tranquilos. “Ahora vemos que hay una relación entre el adelgazamiento de la capa de ozono y el cambio climático –agrega Canziani–. Entre 2000 y 2010 se inició una evaluación de cómo está respondiendo el agujero de ozono a la estabilización de los CFC y cómo afecta al cambio climático, y viceversa. En paralelo, en el último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático se estudió los efectos de los gases que reemplazaron a los CFC, que son peores que los de efecto invernadero ”.
En la actualidad, agrega Canziani, “se está buscando nuevos gases que no dañen la capa de ozono ni tengan efecto en el cambio climático, y se está negociando la eliminación total de los reemplazantes de los CFC para el período 2025-2035
Fuente: diario Clarín 30/06/2010
jueves, 10 de junio de 2010
DIA DE REAFIRMACIÓN DE LOS DERECHOS ARGENTINOS SOBRE LAS ISLAS MALVINAS, ISLAS DE ATLANTICO SUR Y SECTOR ANTARTICO

Se conmemora hoy el día de la afirmación de los derechos argentinos sobre las islas Malvinas, islas del Atlántico Sur y sector antártico argentino.
Hay una serie de fundamentos que avalan la gestión de soberanía argentina sobre estos territorios, antecedentes geográficos, históricos y jurídicos.
Miles de páginas se llevan escritas en el permanente alegato para la reafirmación que expresamos en conmemoración.
Actualmente leemos en los diarios cómo se incorporan cada vez más estas tierras en los dominios políticos y económicos británicos, confirmando la persistencia del viejo colonialismo europeo que no se condice con los principios republicanos que nos rigen hoy por hoy.
Por tanto, la defensa de la soberanía es una cuestión sumamente importante para nuestro país y para nosotros como argentinos, y debemos insistir en nuestra postura, pero siempre a través de los reclamos por la vía diplomática.
Malvinas siempre está en nuestra memoria a pesar de que estas nuevas generaciones construyan la identidad y la idea de nación a partir de una ausencia.
jueves, 27 de mayo de 2010
BICENTENARIO!!!!!!
miércoles, 21 de abril de 2010
22 DE ABRIL - DIA INTERNACIONAL DE LA TIERRA
Se celebra hoy, a nivel internacional el "DIA DE LA TIERRA".Sería oportuno que nos detuviéramos un ratito a recapacitar un poco sobre cómo estamos tratando a "nuestro hogar".
No mirar y vivir el presente nada más, sino que tendríamos que hacerlo pensando en el futuro, no sólo por nosotros sino también por las futuras generaciones.
Es hora de que reflexionemos más sobre todas las actividades que el hombre está haciendo y el daño que éstas le están causando a nuestro planeta.
La naturaleza nos brinda muchísimos benefecios, pero cuando ya no estén quizá no podamos reemplazarlos. Por eso conservémoslos.
Recapacitemos y pongamos freno a la destrucción
domingo, 4 de abril de 2010
En un volcán de Catamarca, el origen de la vida

Es el ambiente más extremo que se conoce en la Tierra
Las huellas por el paso de las 4x4 con las que se puede llegar hasta la "boca" del volcán Galán, en Catamarca, conducen a un secreto desconocido hasta para los aficionados al turismo de aventura que se atreven, durante horas, con ayuda de su GPS, por esa planicie seca, habitada sólo por vicuñas y flamencos rosados.
En las entrañas del volcán, a resguardo del viento, se encuentra la laguna Diamante, un espejo de agua que es tan transparente y atractivo como enigmático en su composición. No es para menos: se trata del ambiente más extremo que se haya conocido hasta ahora y que mejor recrearía las características inhóspitas de nuestro planeta hace más de 3500 millones de años.
"En la caldera del volcán hay poco oxígeno, mucha radiación ultravioleta, nada que comer y el agua de la laguna es extremadamente alcalina y con altísimos niveles de salinidad y arsénico. Estas condiciones, a más de 4000 metros de altura, son muy parecidas a las que existían en los orígenes de la vida. De ahí su enorme importancia científica", precisó a LA NACION, en una comunicación telefónica desde Tucumán, la doctora María Eugenia Farías, responsable del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas (Limla-Proimi), del Conicet.
Y el agua de la laguna atesora lo que para cualquiera sería apenas una gran cantidad de piedras blancas.
Pero para el ojo especializado de este equipo de biólogos, zoólogos, bioquímicos y geólogos, que desde 2004 relevó la microbiología de más del 80% de los salares y las lagunas de la Puna andina, esas rocas contienen organismos capaces de subsistir en condiciones muy extremas. Además, poseen cristales rojos intensos y muy raros de encontrar.
"Debajo de esas piedras blancas encontramos tapetes microbianos de algas, bacterias, archeobacterias, hongos y levaduras. Habitualmente, se apoyan en una superficie y precipitan minerales para formar lo que fueron los primeros microorganismos que cubrieron nuestro planeta. Pero estos nuevos tapetes, que son aparentemente distintos, acumulan un cristal rojo que no esperábamos encontrar y que, según los primeros estudios por rayos X, serían muy raros", explicó.
Esos primeros microorganismos, de los que hoy existen muy pocos vivos en el mundo, son un preciado objeto de estudio en varios laborarios porque fueron los que liberaron oxígeno a la atmósfera, formaron la capa de ozono y permitieron que nuestro planeta fuera apto para la vida.
"En esos tapetes conviven algas y bacterias, pero hacia el centro de la laguna están esos rosetones de cristales de roca rojos", dijo Farías, que está trabajando en este proyecto con su equipo de siete becarios y el doctor Daniel Poiré, profesor titular de la Cátedra Rocas Sedimentarias, de la Universidad Nacional de La Plata.
Hasta ahora el equipo hizo dos visitas a la laguna de la caldera volcánica. En la primera, recolectó muestras de agua y rocas para analizar en el laboratorio del Limla. "Cuando volvimos a subir, quedamos todos fascinados...", señaló la investigadora, que fue quien ingresó a la laguna y la recorrió sujetada por una soga de 300 metros.
Toda una hazaña en aguas con un cóctel de alta alcalinidad (tiene un pH entre 10 y 11 -el pH de la soda cáustica es de 13,5-), gran salinidad (170 mg de sodio por litro) y elevadísimo nivel de arsénico (hasta 200 mg/L). "Esto es, sin dudas, el ambiente más extremo encontrado hasta ahora, con alta radiación de rayos UV y poca cantidad de oxígeno.
Una ventana al futuro
El valor potencial de esos organismos no se limita a poder relatarnos cómo era nuestro y otros planetas -el ambiente que los rodea es muy parecido a las condiciones en Marte-. También serían una fuente extraordinaria de aplicaciones biotecnológicas.
Por eso, mientras que en Tucumán, en equipo del Limla está realizando estudios de extracción del ADN para conocer de qué se tratan estos tapetes de bacterias, archeobacterias, algas, levaduras y hongos, a kilómetros de distancia, en La Plata, Poiré está analizando la composición minerológica de los cristales rojos.
Los primeros resultados confirman que es un mineral ya descrito, pero raro de hallar, por lo que el experto continúa con los análisis de laboratorio.
"Los ambientes altamente expuestos a rayos UV son particularmente interesantes por la producción de sustancias capaces de filtrar la radiación, antioxidantes, antimicrobianos o fijadoras de nitrógeno en suelos pobres, entre otras. Además, fueron los grandes fijadores de dióxido de carbono en la historia evolutiva y en condiciones extremas, donde los vegetales no pueden", detalló Farías.
Por eso, "domesticarlos" y cultivarlos en el laboratorio permitiría contar con una herramienta promisoria para reducir el calentamiento global.
Según los investigadores, se los podría usar como "fijadores" de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero, en zonas desérticas para volverlas económicamente útiles.
Todo ese potencial se encuentra en grandes cantidades en lagunas y salares de nuestra Puna. En total, el equipo halló estromatolitos y tapetes microbianos vivos en varias lagunas y salares a más de 4000 metros de altura en Salta, Jujuy y Catamarca. "Ahora, habrá que trabajar duro para que la Laguna Diamante sea una zona protegida", dijo la doctora Farías.
Un material estratégico
La Puna argentina está llena de salares ricos en litio, un mineral que cada vez es más codiciado como materia prima en la producción de energía limpia para fabricar productos como las baterías recargables o los vehículos eléctricos híbridos.
Además, entre las industrias interesadas en el trabajo de una decena de empresas mineras en el norte del país incluyen a la aeroespacial, la electrónica y la farmacéutica, entre tantas otras.
"Hay una gran carrera por el litio como mineral estratégico. La minería del litio va a ser cada vez más fuerte en la Puna y sería importante que las provincias traten de determinar qué lugares no deberían ser tocados por su relevancia científica y ambiental", finalizó Farías.
CUIDAR EL ECOSISTEMA
Nunca toque ni se sumerja en el agua de estas lagunas. Además de salinas, tienen un ph extremo y muchas tienen un altísimo contenido de arsénico.
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No conduzca una 4x4 por salares húmedos ni por barros de colores. Arruinará un ecosistema frágil y único, y podría quedar empantanado.
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No tire basura ni desperdicios La materia orgánica mata estos ecosistemas, que sobreviven sólo bajo condiciones extremas.
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No se lleve un recuerdo Esas estructuras están vivas y, si saca un pedacito, además de arruinar un ecosistema que tarda mucho en regenerarse, tendrá que tirar su recuerdo muy pronto, porque el aroma al azufre y metano que despide lo acompañará todo el viaje, y sólo tendrá barro y sal.
.Nota Diario La Nación del 4/04/2010.
