miércoles, 17 de marzo de 2010

DIA NACIONAL DE LA MEMORIA

A pocos días de conmemorarse otro aniversario de ese nefasto 24 de Marzo de 1976 y a modo de reflexión sobre el valor de la democracia y los derechos humanos, y para que hechos como los que sucedieron no se repitan, transcribo a continuación un fragmento de la CARTA ABIERTA A LA JUNTA MILITAR que redactó RODOLFO WALSH, en el primer aniversario

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR

1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina...

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.




Ahora, con el ojo en los volcanes


Alberto Caselli es vulcanólogo de Exactas, y estaba acampando en frontera mendocina para estudiar el volcán Peteroa cuando lo soprendió el terremoto que sacudió el centro de Chile días atrás. Caselli relata aquí su experiencia y advierte que ahora hay que poner la atención en los volcanes cercanos al epicentro del sismo, que pueden ser activados por los movimientos sísmicos.
Por Armando Doria

Era la madrugada del 27 de febrero pasado, un grupo de geólogos dormía dentro su carpa en la base del volcán Peteroa, en plenos Andes mendocinos. Estaban en la cordillera desde hacía cinco días, tomando muestras del volcán como cada verano, y en esta oportunidad habían encontrado que el Peteroa no era el de años anteriores: presentaba signos claros de mayor actividad, posiblemente preeruptiva. Pero era de noche y, más allá de hipotéticos riesgos, los geólogos descansaban. Y así lo hicieron hasta que el suelo empezó a temblar. “Me levanté enseguida, salí de la carpa y me quedé mirando la silueta del volcán, que estaba iluminado por la Luna llena. Apenas podía mantenerme parado”, relata Alberto Caselli, director del Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos de la Facultad. Más allá de la Luna llena, los contraluces de la noche cordillerana y los contornos dibujados en el cielo; más allá de la posible poesía, Caselli no le sacaba los ojos al volcán porque creía que el Peteroa mismo era el que estaba haciendo mover la Tierra. Pero pronto se dieron cuenta de que no había señales de erupción. “Primero pensamos que era un sismo local, a raíz del volcán. Y en ese caso no estábamos en el mejor lugar”, dice Caselli sin nada de dramatismo, “porque justo el valle en que acampamos es la zona más peligrosa, donde se pueden ver depósitos de flujos piroclásticos”. Esto quiere decir que alguna vez corrió lava por ese valle y, por supuesto, puede volver a correr.

Si bien los geólogos habían descartado un movimiento local, no tenían idea de que el sismo se había originado casi a la misma latitud en la que se encontraban, unos cientos de kilómetros al oeste, en la zona de Concepción, en Chile. “Nosotros seguíamos mirando el volcán y a los pocos segundos vimos cómo unas nubes iban bajando desde el volcán. Evaluamos que eran derrumbes, empezamos a sacar fotos, pero por un momento pensamos que quizás era gas”, cuenta el geólogo. Pronto las “nubes” empezaron a inundar el valle y se dirigieron hacia el campamento. No quedó otra que meterse en la camioneta y esperar ahí, más seguros, la llegada de lo que, finalmente, corroboraron que era solo polvo, tierra nacida de las montañas azotadas por el temblor.

El laboratorio más grande

El Peteroa es un “laboratorio natural” para los vulcanólogos y, en particular, un viejo conocido para la gente de Exactas. Allí estaban, tomando muestras de gases y de agua de manantiales calientes, aprovechando que las nieves todavía no hicieron inaccesibles los pasos hacia esa zona de la cordillera. De acuerdo con el testimonio de Caselli, el volcán demuestra una importante actividad. “Se puede ver una fumarola significativa y todos los cráteres presentan lagos. El verano pasado no había agua en los cráteres, por ejemplo”, indica dejando en claro que sus características se modificaron en muy poco tiempo. Las fumarolas son las emanaciones de gases y vapor de agua que se escapan entre las grietas que se encuentran en la superficie de un volcán. Los geólogos tomaron muestras de esos gases para analizar su composición y determinar así su grado de actividad. Si en la composición predomina el dióxido de azufre sobre el ácido sulfhídrico, significa que las grietas dejan pasar gas magmático directo, lo que indica que el magma está cerca. Como el dióxido de azufre que sueltan las rocas fundidas que componen el magma se va convirtiendo en ácido sulfhídrico a medida que asciende, una alta proporción de este gas indicará que el camino hasta la superficie fue largo; el magma estará lejos.

Si bien el equipo de Exactas todavía no tiene los resultados del análisis de las muestras, Caselli destaca que las mismas tienen una importancia adicional. “Terminamos de hacer las mediciones cinco horas antes del terremoto, por lo que nos permitirán tener una línea de base para comparar con los resultados que se obtengan a partir de los próximos registros y monitorear posibles consecuencias del sismo. Es muy interesante tener la información previa porque un terremoto de esta magnitud podría llegar a generar en los próximos años algunas erupciones volcánicas”.

Erupciones futuras

La hipótesis de que ocurran erupciones volcánicas después de un sismo importante, como el reciente en Concepción, no es una novedad. En 1998, los investigadores Alan Linde y Selwyn Sacks, del Instituto Carnegie de Washington, publicaron en la revista Nature un estudio donde analizan 204 terremotos que se produjeron en los últimos dos siglos. En su trabajo indican que, durante las primeras 48 horas que siguieron a los temblores, entraron en erupción muchos de los volcanes que se encontraban en un radio de hasta 750 kilómetros del epicentro del sismo. Y que el riesgo de erupción se mantendría por unos tres años en esa zona de influencia.

En línea con los estudios de Linde y Sacks, Caselli agrega que “a principios de 1900 y en 1960 hubo dos terremotos bastante importantes en el centro de Chile y que se pudo comprobar un posterior aumento en las erupciones. En el caso de 1960, entraron en actividad siete volcanes andinos, entre ellos el Peteroa, el Copahue, el Villarica y el Tupungatito, además de varios volcanes chilenos”.

La incidencia de los movimientos de Tierra en el interior de los volcanes se explica a partir de la generación de ondas sísmicas que se originan con los movimientos tectónicos. Estas potentes ondas generan una perturbación sobre la roca fundida, se produce entonces un intercambio de energía conocido como convección y los gases que nacen del magma se incorporan a las cámaras magmáticas (el repositorio de magma que se encuentra presente en los volcanes activos preeruptivos). Así es como aumenta la presión interna de las cámaras y los gases comienzan a fisurar las paredes de los volcanes. “El gas se abre camino hacia arriba”, ejemplifica Caselli, “como si se tratara de una botella de champán: al agitarla, el corcho va a saltar por la presión del gas que libera el líquido”. Y se pone serio, “ahora, después del terremoto, es cuando hay que estar más alerta y controlar la actividad volcánica”.

Hora de estar atentos

El miedo a los volcanes está presente, sobre todo en las poblaciones que pueden verse afectadas en forma directa ante una erupción. Mientras los geólogos de Exactas esperaban en su camioneta que pasara la nube de tierra que se desprendió de los derrumbes a causa del terremoto, sonó el teléfono celular de Caselli. Era gente de Caviahue, la población que se encuentra al pie del volcán Copahue, en Neuquén. Al igual que Caselli y su equipo en relación con el Peteroa, los pobladores de Caviahue creyeron en un primer momento que la sacudida venía de un sismo local, generado por el volcán. Tenían miedo. Pronto la información oficial del origen del sismo les devolvió la calma. Ahora, el mayor miedo y desesperación caía sólo sobre el lado chileno de la cordillera.

Si bien existe un interés y movilización local por la situación de algunos volcanes, lo cierto es que en nuestro país el monitoreo sistemático todavía está en pañales y en muchos casos está en manos, únicamente, de los propios investigadores. “La mayor parte de los volcanes de la región están rodeados por desierto, lo que significa que no existe riesgo directo ante una erupción, pero sí está presente el efecto generado por las cenizas, que pueden desplazarse cientos de kilómetros y afectar zonas alejadas, como ocurrió con las cenizas del volcán chileno Hudson en nuestra Patagonia”, indica Caselli. Por supuesto, el caso del Copahue es potencialmente más grave porque el pueblo está asentado en su base.

El interés científico del grupo que dirige Caselli pone al mismo en la función (“extraoficial”, se podría decir) de monitorear el sistema de volcanes andinos. “Nosotros ya teníamos proyectado colocar una estación sísmica para que funcione en continuo en el Copahue y en el Lanín y poder precisar cómo evoluciona la actividad de los volcanes”, aclara el especialista e insiste con la necesidad de monitoreo: “Ahora, más que nunca, hay que poner el ojo en los volcanes. Nuestro interés parte de las necesidades de obtener datos para la investigación, pero no podemos dejar de lado lo que significa la atención que requieren los volcanes por las consecuencias que puede traer su actividad. Ya mismo hay que empezar a controlar lo que pasa en su interior”.
La necesidad de tener un plan
El Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos está trabajando actualmente en un manual de contingencia ante el efecto de las cenizas volcánicas sobre las poblaciones. A partir de uno de los subsidios “Exactas con la Sociedad”, el equipo de Caselli se propuso armar un documento que indique cómo actuar ante un evento de cenizas. Al respecto, el grupo fundamenta su propuesta en el hecho de que “hay información dispersa en tesinas, tesis y publicaciones científicas, difícil de recopilar y analizar por los organismos encargados de gestionar la emergencia”. Y ejemplifica: “La reciente experiencia vivida en la región patagónica ante la inesperada erupción del volcán Chaitén, dejó al descubierto la falta de información sobre cómo actuar rápidamente ante la situación”.

Fuente : Facultad de Ciencias Exactas y Naturales

La NASA halla vida bajo la superficie de la Antártida


Se trata de dos criaturas; una es parecida a un camarón y mide 7,5 centímetros de largo

WASHINGTON.- La NASA detectó la existencia de dos seres vivos a casi 200 metros bajo la capa de hielo de la Antártida, en plena oscuridad, un descubrimiento que altera las teorías sobre las condiciones en las que puede desarrollarse la vida.

En un comunicado difundido ayer, la Agencia Espacial Estadounidense asegura haber hallado un anfípodo Lysianassidae , que es una criatura parecida a un camarón, de color naranja y de unos 7,5 centímetros de largo. Además, los investigadores encontraron otro organismo anfibio, de unos 30 centímetros de largo y que parecía ser el tentáculo de una medusa.

El equipo de la NASA introdujo una pequeña cámara de video a través de la gruesa capa de hielo de la Barrera de Ross y la hizo descender en la profundidad marina, donde existe absoluta oscuridad.

A casi 200 metros, la cámara detectó y fotografió el crustáceo que, pese a su pequeño tamaño, logró romper los principios establecidos hasta ahora sobre las condiciones extremas en las que puede existir vida. Hasta ahora los científicos creían que sólo unos cuantos microbios eran capaces de vivir en esas condiciones. Hasta ahora se creía que sólo formas de vida muy simples, como los microbios, soportaban ambientes tan extremos y hostiles.
Fuente La Nación, 17/03/2010

Video: descubren vida en la Antártida a gran profundidad (Mundo TV)

martes, 16 de marzo de 2010

Casi 900 millones de personas viven sin agua potable


Un informe de la Organización Mundial de la Salud advierte que casi el 40% de la población mundial no dispone de los instalaciones higiénicas básicas
GINEBRA (EFE).- Diez años después de los compromisos adoptados por la ONU para mejorar la vida de los más pobres del planeta, 884 millones de personas siguen viviendo sin acceso al agua potable y 2600 millones no cuentan con los servicios mínimos de saneamiento.
Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF sostiene que, a pesar de esas cifras, los avances en el ámbito del agua son ciertamente alentadores, con un 87 por ciento de la población mundial que bebe y utiliza agua apta para el consumo.
En cambio, la situación es decepcionante en cuanto al alcance de servicios higiénicos básicos (capaces de evitar el contacto de los humanos con desechos fecales), con un 39 por ciento de habitantes del mundo que no tiene acceso a ellos.
La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neyra, explicó que la diferencia en el progreso alcanzado en ambos ámbitos se debe, entre otros factores, a "razones culturales y a la falta de inversión, así como de colaboración entre los distintos sectores públicos involucrados".
"Tiene que haber un cambio cultural para que el saneamiento se vuelva una necesidad tan clara y tan obvia como lo es el acceso al agua potable", agregó.
Según el estudio, los avances han sido dispares por regiones: de los 884 millones de personas que no tienen acceso a fuentes de agua limpia, una tercera parte se encuentra en África subsahariana, donde el 40 por ciento de la población padece esa situación.
Casi la mitad de las personas que desde principios de los noventa han ganado acceso al agua se encuentran en India y China.
En el terreno del saneamiento, sólo la mitad de la población de países en desarrollo cuenta con un baño, una letrina o un pozo séptico de uso doméstico, y en los últimos años los mayores progresos se han registrado en África del Norte y en regiones del este y sudeste asiático.
"Vale la pena llamar la atención sobre algo que es tan obvio que casi da vergüenza decirlo en el año 2010 y es que sin agua potable y saneamiento básico no hay ninguna base de salud pública que se pueda desarrollar. Si no acabamos con esa situación nunca vamos a arrancar a esas poblaciones de la pobreza", dijo Neyra.
Defecación al aire libre. Según los resultados del informe, el mundo alcanzará el Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo a recortar a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable para 2015, pero fracasará en un objetivo similar que se había trazado en cuanto a servicios de saneamiento.
La "buena noticia" es que la práctica de defecar al aire libre -considerada la más peligrosa desde el punto de vista higiénico está en declive en el mundo entero en términos porcentuales, aunque haya aumentado en cifras absolutas.Si en 1990 era una práctica del 25 por ciento de la población mundial, hoy esa tasa se sitúa en el 17 por ciento.
Además, el informe revela que el agua no potable y las prácticas insalubres influyen en la muerte de 1,5 millones de niños menores de cinco años anualmente.
Fuente La Nación 17/03/2010

LA VIDA URBANA COTIDIANA HACIA FINES DEL SIGLO XIX



A continuación se transcriben 2 documentos que reflejan de que manera vivía la población urbana para fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Nótense la diferencia que había entre la clase obrera (principalmente formada por inmigrantes) y la elite tradicional.

LA VIDA EN EL CONVENTILLO.
La proliferación de los conventillos fue impresionante. En 1881 existían 1.821 casas habitadas por 65.260 personas, las que representaban el 21,6% de la población porteña. En 1892 la cifra se elevó a 2.192 y sus pobladores a la cantidad de 120.847, algo así como el 21,8% de los habitantes de la ciudad. En 1904 el número de inquilinatos trepó a 2.462 y sus moradores a 138.188, pero el porcentaje de inquilinos con respecto a la población total de la ciudad de Buenos Aires bajó al 14,5%. Esta tendencia levemente decreciente persistió, pero en 1919 todavía el 8,9% de los porteños vivían en casas de inquilinato.
Una de las características más significativas de las casas de inquilinato era el elevado índice de hacinamiento, ligado a las notorias deficiencias sanitarias.
Si bien las cifras proporcionadas por las estadísticas censales señalan una media de tres a cuatro personas por cuarto, éstas no expresan las diversas gamas de situaciones que se dieron en la realidad cotidiana de los conventillos. Los numerosos informes realizados por los médicos higienistas en las décadas del setenta y el ochenta y las publicaciones del diario La Prensa ilustran acerca de habitaciones sin aire y sin luz por carecer de ventanas, de cuatro o cinco metros por lado, ocupadas por más de media docena de personas; o como la situación que denunció un inspector del Departamento Nacional de Trabajo, que en 1907 encontró una pieza habitada por una familia de once miembros: los padres y sus nueve hijos.
Esas mismas habitaciones en donde vivían -comían y dormían- amontonados, casi sin lugar para moverse, se convertían en improvisados talleres en los que costureras, planchadoras, armadoras y sastres se integraban al tan mal remunerado sistema de "trabajo a domicilio".
El hacinamiento se vio agravado por el precario y a veces inexistente servicio sanitario de los conventillos, lo cual generó que estas casas se convirtieran en verdaderos focos de irradiación de las enfermedades infectocontagiosas. La instalación de agua corriente y redes cloacales a partir de los años ochenta benefició sin duda a los inquilinatos. No obstante, en 1904, el censo municipal registró un dato revelador de la precariedad en que vivía un gran número de inquilinos: el 22% de los conventillos de la ciudad de Buenos Aires no poseían baños -duchas y letrinas- de ninguna clase.
No es difícil imaginar lo que sería la vida cotidiana de estos hombres, mujeres y niños, o como los denominó un cronista de aquella época, de "estos verdaderos pueblos encerrados en una casa".
La carencia de cocinas obligaba a los inquilinos a usar braseros, que se encendían en los patios junto a las puertas de las piezas; de esta manera no era difícil que a la hora del almuerzo o de la cena estuvieran encendidos en el mismo patio 25 o 30 braseros. Los problemas se acrecentaban los días de lluvia, pues los inquilinos, violando las reglamentaciones no tenían otra alternativa que cocinar dentro de los cuartos. En 1882, el intendente Torcuato de Alvear auspició un proyecto -que nunca se concretó- para techar los patios de los inquilinatos y evitar de esta manera que los locatarios sufrieran las inclemencias del tiempo.
El patio del conventillo se convirtió en el espacio común de todos los inquilinos, donde se debía compartir tanto la pileta de lavar como la soga para tender la ropa o, cuando existía, la ducha y la letrina; la casi obligatoriedad de compartir estos elementos comunes provocó frecuentes reyertas entre sus habitantes. Pero el patio fue testigo también de la confraternidad que los inquilinos podían alcanzar en las fiestas y bailes que realizaban generalmente los domingos por la tarde a pesar de expresas ordenanzas que prohibían bailar y tocar instrumentos musicales.
Por otra parte, en el conventillo se instrumentó un eficaz sistema represivo que tuvo basamento legal en los reglamentos internos. A través de sus cláusulas, los propietarios y los caseros establecían las pautas de conducta que los inquilinos debían observar. También 10 hacían en los contratos de alquiler, que establecían el monto del depósito, del arriendo y las fechas en que debían hacerse efectivos.
El no cumplimiento del contrato por parte del locatario durante dos meses permitía efectuar al dueño la correspondiente demanda judicial y, como consecuencia, el inmediato desalojo de los demandados. Todo el peso del aparato judicial respaldaba a los propietarios y dejaba indefensos a los inquilinos.
El responsable de efectivizar este sistema coercitivo dentro del inquilinato era el casero o inquilino principal, individuo al que el propietario cedía parte de sus ganancias a cambio de encargarse de todas las tareas de la casa, desde la limpieza y el cobro de los alquileres hasta el mantenimiento del orden. Además, usufructuaba la mejor habitación, que generalmente daba" la calle, e incluso en algunos casos regenteaba una pequeña despensa. A partir de todas estas atribuciones el casero detentaba un poder arbitrario para con los inquilinos y quizás por eso durante la huelga que éstos realizaron en 1907, la ira colectiva se dirigió hacia los encargados, por lo que muchos debieron abandonar los inquilinatos o recurrir a la protección policial.
(Juan Suriano, "El conventillo". En Movimiento sociales. La huelga de los inquilinos lié 1907. Prólogo. Buenos Aires, CEAL-Historia testimonial argentina. Documentos vivos de nuestro pasado, n° 2, 1983.)

LA VIDA COTIDIANA DE LA ELITE TRADICIONAL.
Cuando los viajeros de la primera mitad del siglo XIX hablaban de Buenos Aires, no dejaban de mencionar la alegre libertad con que las mujeres de buenas familias recorrían las calles céntricas, iban de compras, coqueteaban con los dependientes del comercio y por la noche conversaban con soltura y sencillez en la tertulia familiar. Hacia 1910 la actitud de la mujer de sociedad era diametralmente opuesta. La moral victoriana había influido en la elite y el catolicismo francés, a través de los colegios de monjas venidas de Europa, había depurado la moral hispano colonial tornándola más intransigente aun. El rol femenino en la sociedad estaba sujeto a muchas limitaciones.
"Para no dar pretexto a murmuraciones era preciso aislarse de todo ser humano cuyo encuentro podría ser comentado de cualquier manera que se efectuase", observó un visitante extranjero. "Una mujer comprometida, justa o injustamente, era despreciada por la sociedad. La vida era imposible para ella. No era invitada ni se le devolvían las visitas. Si entraba en un salón, la frialdad de la dueña de casa y el vacío que se hacía pronto alrededor de ella, le daban a entender la inoportunidad de su presencia. Si invitaba a cualquiera a cenar, a tomar el té o a asistir una noche a su palco del teatro, nadie aceptaba. Hasta sus hijas perdían la amistad de sus amigas, y se dieron casos de algunas que, aun siendo ricas, tenían que casarse con jóvenes de un rango social inferior."
Como las mujeres permanecían en sus casas y los varones hacían vida de club, las separaciones dentro del mismo hogar eran relativamente frecuentes, pero la incapacidad para ganarse L, vida de las señoras de la elite les vedaba la sola idea de vivir por su cuenta. El arte de vivir exigía someterse sin protestas a las reglas del juego.
La educación era rígida sólo para las niñas en lo referente al sexo. Los varones eran tratados con dulzura, porque los criollos se estremecían de espanto al escuchar las historias de las azotainas que merecían los vástagos de la aristocracia británica. Tampoco era común educar a los hijos en internados, salvo cuando se quería viajar por un tiempo por Europa y de paso mandar a los chicos a Suiza o a Londres, a refinarse un poco. Hasta las madres más intolerantes cuando se trataba de juzgar la moral ajena se volvían débiles para con sus hijos varones, esos "niños bien" que ha definido Máximo Etchecopar: "Niño bien es prototipo de heredero, porque no es sino eso: un heredero. A sus manos van a dar todo lo que el pasado familiar -padres, abuelos, tíos- ha acumulado a lo largo de un siglo de vida argentina: dinero, hectáreas, toros y trigo, refinamiento y confort de la vida, conciencia plena de ocupar el primer plano en la sociedad; seguridad social ilimitada y, como si ello no bastara, arrojo físico, coraje personal. Todo eso sumado recibe el heredero y nada agrega a la suma". Esos niños mimados que sostenían amantes caras, concurrían a "lo de Hansen" en Palermo y se mezclaban con "taitas" y "malevos" en esquinas pecaminosas de la ciudad, como la de Esmeralda y Corrientes, dieron su tono desenfadado a la primera década del siglo. También se mostraron mayoritariamente reacios a todo esfuerzo y prefirieron arrendar la estancia antes que trabajada directamente, dilapidar sus rentas en Europa a emprender negocios o actividades que implicaran riesgo y trabajo; políticamente aceptaron la receta del fraude electoral sin intentar soluciones válidas para los nuevos tiempos. Tenían caprichos caros, sobre todo cuando el automóvil les proporcionó un juguete veloz y costoso ("Macoco" Álzaga Unzué, al volante de su automóvil, atravesó velozmente la vidriera de Gath & Chaves para comprarse un par de guantes). Tanto los niños bien como los más asentados miembros de la elite hacían una intensa vida de club, actividad reservada a los varones. Podían elegir entre el Club del Progreso, que ya empezaba a decaer, el exclusivo Círculo de Armas y el Jockey Club, cuya sede de la calle Florida era un alarde de buen gusto y de suntuosidad. Carlos Pellegrini, que había encargado el mobiliario del Jockey Club en Europa, estaba decidido a que, con sólo pisar el imponente hall del club, "el indio más guarango" quedara vencido y que todo su anhelo fuera que no se descubriera que no estaba en su lugar. En el interior de la biblioteca del Jockey se suavizaban las discrepancias políticas y "Julito" Roca podía cambiar ideas con los más encarnizados enemigos de su padre, el general y dos veces Presidente. El señor Beazley, tenaz opositor a la candidatura de Roque Sáenz Peña, fue visto en 1910 departiendo amablemente en la biblioteca con el estado mayor de la campaña electoral del que resultó presidente electo. Se hablaba también de negocios, de la calidad de los pastos pampeanos, de inversiones en tierras y fincas urbanas. Se jugaba al whist, al baccarat y al poker, se practicaba esgrima y se cenaba en el comedor. Todos los socios tenían conciencia de hallarse entre sus pares, algo así como miembros de la misma familia.
El arte de vivir extendía sus exigencias a los centros de veraneo. En las quintas suburbanas. donde las familias se encontraban más aisladas, las reglas no eran demasiados rígidas. Sí lo eran, en cambio, en los grandes hoteles de moda: Las Delicias de Adrogué, y el Tigre Hotel. inaugurado en 1900, sobre el río Luján. En ambos se desarrollaban grandes "saraos", a los que se llegaba en trenes especiales. Estos hoteles tenían sus habitués: a Las Delicias iban Carlos Pellegrini, los Martín y Herrera, los González del Solar y los Padilla, mientras que el Tigre Hotel era el preferido de Jorge Newbery, Mitre, Roca, Roque Sáenz Peña y las familias de Cazón, lrigoyen, Figueroa Aleorta y Elizalde. La gente conocida pasaba largas temporadas de verano en las estancias, y también se dirigía a las sierras cordobesas, donde el hotel Sierras de Alta Gracia y el de Ascochinga estaban de moda. Eran asimismo los lugares recomendados para los afectados por la tuberculosis, enfermedad que acosaba a la juventud elegante y que difícilmente se curaba. También se pasaban temporadas de invierno en Rosario de la Frontera o se cruzaba el Plata para descansar en Pocitos o en Carrasco, las playas orientales.
A principios del siglo XX, Mar del Plata se hallaba en un momento de auge singular. El rito del veraneo marplatense estaba minuciosamente prescripto y comenzaba con la preparación anticipada de fardos y baúles. Cuando todo estaba concluido, la familia --con sus sirvientes cargados de valijas y bultos y las infaltables sombrereras- partía a tomar "el Nocturno" para emprender un viaje en tren que se prolongaría por ocho horas. "Mamá -contaba María Rosa Oliver- no soportaba la idea de que durmiéramos entre las sábanas de la cucheta del tren. Luego de comprobar prácticamente que resultaba muy complicado llevar ropa de cama para tender la de los compartimientos, mandó hacer unos bolsones de piqué blanco en los que nos metió hasta el cuello, en torno al cual un cordón ceñía la bolsa ... " Los establecimientos más caros de Mar del Plata eran el hotel Bristol y, a continuación, el Progreso, el Victoria y La Perla. Era de rigor tomar el té en el edificio del Torreón, construido por Ernesto Tornquist en 1904, pasear por la lejana barranca de los Lobos y el Faro, y acudir a la playa donde debía cumplirse con el rito establecido: las mujeres se vestían con el traje de baño de zarga azul, con chaqueta y pantalones por debajo de la rodilla y chapoteaban cerca de la orilla vigiladas por el bañero. Rápidamente se regresaba al toldo, donde era preciso ataviarse como en la ciudad, incluido el corsé y el cuello endurecido por el almidón. Estaba prohibido por la moda tostarse al sol y alguna madre exagerada, como la señora de Urdinarráin, llegaba prohibir a sus hijas bajar a la playa a fin de que estuvieran lo suficientemente pálidas el sábado por la noche, cuando llegaba el tren de los maridos y los solteros.
(Félix Luna, Dir. Gral., "Nuestro siglo. Historia gráfica de la Argentina contemporánea". En n° 62, Buenos Aires, Hyspamérica, 1984.)

viernes, 5 de marzo de 2010

Fútbol y ecología, juntos: 9 selecciones usarán camisetas hechas con plástico reciclado

Gracias a una nueva tecnología, los uniformes –entre ellos los de Brasil, Holanda y Portugal- fueron confeccionados con hilo de poliéster a partir de 13 millones de botellas derretidas, a un promedio de 8 envases por prenda.


Acorde a los tiempos que corren, la ecología parece empezar a meterse -de a poco- en el mundo del fútbol y, claro, en los negocios y las cifras multimillonarias que giran en torno a la pelota. Así, las selecciones de nueve países que competirán en el Mundial de Sudáfrica 2010 tendrán sus camisetas hechas con las fibras de plástico de botellas recicladas.Según se dio a conocer, las selecciones que llevarán esta nueva tecnología son las de Brasil, Holanda, Portugal, Estados Unidos, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Serbia y Eslovenia. "Ocho botellas de plástico recicladas: una camiseta de fútbol", fue uno de los eslóganes elegidos por el fabricante durante la presentación de las camisetas en Londres. De acuerdo a la información dada a conocer por la multinacional Nike (que es, junto a Adidas, uno de los peso pesado del negocio de la indumentaria para fútbol y que llevan adelante una lucha feroz por asegurarse los contratos de las máximas estrellas, como Cristiano Ronaldo y Messi, respectivamente) esta movida evitó que unas 13 millones de botellas de plástico –recolectadas en Japón y Taiwán- vayan a parar bajo la tierra. Vale recordar que una gran mayoría de los plásticos utilizados actualmente por las distintas industrias demoran más de 150 años en biodegradarse. "Seleção brasileira vai buscar o hexa com uniforme ecológico" (La selección brasileña va a buscar el hexacampeonato con un uniforme ecológico"), tituló el diario O Globo, uno de los principales de ese país. Según afirma, con un toque de humor, la camiseta de la selección "pesa, pero esta es bien livianita". El joven delantero del Milan Alexander Pato fue el modelo durante la presentación en la capital inglesa. Según Nike, esta tecnología permite mantener a los jugadores más secos, con un nivel de evaporación del sudor más elevado que el de camisetas anteriores. También asegura que se reduce en un 30 por ciento la energía necesaria para la fabricación, comparado con el poliéster común.


CAMBIO CLIMATICO

En los últimos años hemos tenido que ver, leer y oír acerca del cambio climático, tema recurrente en el que se involucran desde organizaciones internacionales, científicos, empresarios y hasta productores de cine utilizándolo para el “cine catástrofe”.
En verdad la realidad supera lo imaginado y estamos viendo como este problema afecta a todo el planeta.
Solamente informando e informándonos podemos aspirar a crear soluciones y adoptar actitudes coherentes con ellas, ya sea desde los sectores público y privado, nacional e internacional
Nosotros - los humanos – somos los que más hemos cambiado al planeta pero no los únicos; y, los efectos más evidentes se manifiestan en el suelo ya sea por las demandas de nuestra alimentación o por la expansión de las ciudades; en el aire que respiramos y en el agua que rodea nuestras costas.
Si bien el impacto humano no siempre es dañino, sí está en nosotros el hacer los cambios que sean necesarios para mejorarlo.
Tomar un poco más de conciencia respecto a nuestra dependencia de la naturaleza podría frenar la destrucción de los ecosistemas de la Tierra, por ejemplo menor cantidad de tala y mejor aprovechamiento del agua que extraemos. En pocas palabras aprovechar mejor lo que la Tierra nos ofrece porque con unos ecosistemas sanos se podría contribuir a regular el clima y, obviamente la conservación de los mismos.
Si queremos cuidar el futuro empezar a dar estos pequeños pasos son lo esencial.

Prof. Mabel Anselmo

A continuación hay un video interesante acerca del tema tratado:
(extracto de "Una verdad incómoda" Al Gore)